Caminata San Vicente Ferrer - Rionegro

CAMINANTES: LUIS FERNANDO ZULUAGA Z. JORGE IVAN LONDOÑO M. Y JUAN FERNANDO ECHEVERRI C.

BELLEZA Y TRADICION PARA SALUDAR UN EMBAJADOR Y UN CAMPEON

La mañana veraniega tendía un manto tímido y blancuzco sobre los rojizos techos de la ciudad, nuestras montañas se quitaban su cobija de niebla, mientras un caminante solitario abordaba el Metro de Medellín, para encontrarse con sus compañeros de andanzas, en la Estación Caribe del mismo. Efectivamente, a la hora acordada, 6:50 a. m, los tres caminantes dijeron presente y dirigiendo morrales, cayados y pasos acumulados a la terminal de Transportes Mariano Ospina Pérez, adquirimos tiquetes para dirigirnos al municipio de San Vicente, pueblo de tradición y pujanza , del cual se puede obtener mayor información en pasadas crónicas contenidas en este blog.


Estaba bastante temprano, por lo cual, los tres amigos y caminantes, con la ausencia obligada del resto del grupo, procedimos a hacer un recorrido por la remozada Terminal, la cual sencilla y llanamente quedó hermosa y muy moderna, tanto que parece un amable aeropuerto, para pinche de los paisas y medellinenses.


Ahí aprovechamos uno de los muy bien organizados negocios de comidas rápidas con que cuenta la pinchada terminal, como para echarle alguna cosita a las ayunas y luego procedimos a pasar a las puertas de abordaje y los parqueaderos de carreteo, donde nos esperaba una moderna buseta de Expreso San Vicente, esa que prácticamente llena y portando su preciosa carga “dromómana”, arrancó rauda hacia el oriente antioqueño, devorando la “autopista Medellín Bogotá”, la cual muestra aún los desastres y daños dejados por el invierno, que “temporalmente” nos acaba de dejar.

A una velocidad sostenida entre 74 y 80 kilómetros por hora, sin recibir vendedores de confiticos, escapularios, cremas, galletas, ni hacer paradas piratas para recoger el “cocao”, estábamos en una hora y tres minutos ingresando al faldudo municipio de San Vicente Ferrer.

Sin tiempo que perder nos apeamos en el parque de la localidad y bajo la mirada curiosa de algunos parroquianos y el natural huir de algunos canes que se cruzaban a nuestros pasos al ver nuestros cayados, ingresamos al templo (el cual tiene su reloj funcionando perfectamente como cosa rara) donde Zuluaga puso a trabajar su cámara y todo el equipo, poníamos a funcionar nuestras cortas pero efectivas oraciones al Altísimo.

Medianamente santificados, pero con las embolatadas ayunas torturando nuestros estómagos, corrimos al Restaurante El Paisa, donde atendidos por “La Mona”, dimos cuenta, sin derecho a ser escuchados en su defensa, de un trío de desayunos que… mejor dicho…sufran.-

Barriga llena, corazón contento, cayados a discreción y preparados para la acción, iniciamos nuestro recorrido siendo las 9:20 am. rumbo a Belén para buscar llegar al Señorial e Histórico Municipio de Rionegro (Tierra de mis mayores), no sin antes haber cruzado frente al nada bonito monumento a José María Córdova allí en San Vicente, con su pedestal pintado con los colores del tricolor nacional y descolgándonos por unas cuestas imposibles, denominadas calles y en las que se rueda “un gato herrado”, dignos recuerdos de esos hombre de antes, que hicieron Patria y tejieron futuro, amansando el paisaje y doblegando la montaña.

Por fin, ya en tierrita más llana y acompañados por la quebrada La Salada, y luego de haber dejado atrás la muy modesta cancha de fútbol del Municipio, pero el hermoso y encopetado Hospital San Vicente Ferrer, le apuntamos al horizonte como queriendo anticipar nuestra llegada.


El sol no se despegaba de nuestras espaldas, la quebrada le ponía ritmo a nuestros pasos, el camino empedrado recibía nuestra aprobación hasta que allá cerca de un puentecillo, las aguas del Rionegro, recibían las aguas de la Salada.

Una cuesta con casitas campesinas a lado y lado, algunas aves, los campesinos que no niegan su saludo, flores y un paisaje primaveral, nos fueron acompañando entre los meandros del Rionegro, que unas veces iba y otras venía, como intentando engañar a los caminantes.


En medio de pinares, eucaliptos, sembrados de maíz, fresas, fríjoles, coles y otras verduras, no parábamos de hablar, o al menos Zuluaga y Londoño, quienes se pusieron de acuerdo y escasamente me dejaron modular, por lo cual me limité a gozar silencioso la belleza del paisaje; silencio que se interrumpía cuando me ponían a posar para las fotos.


El camino a medida que avanzábamos se tornaba más pedregoso, el sol más inclemente y el paisaje semi repetido más hermoso, adornado con pequeños lotes de ganado lechero, la fresa, la mora, la papa, el fríjol y esas casitas campesinas que dejan escapar ese olor a almuerzo bien surtido, humo, leña, humildad y el Ave María, entonado por Jorge Iván a las 11:57 am. mientras en nuestro interior recordábamos a su padre fallecido y embajador de Los Caminantes Todo Terreno, Don Gustavo Londoño Londoño, quien en vida, siempre elogió y había demostrado sus preferencias por la ruta elegida.

Un conocido pero poco grato ruido interrumpió la paz del camino. Era el celular (léase celubobo) de Zuluaga, quien acudió a responder la llamada de nuestra Caminante Honoraria e hincha número uno de los T. T. y quien desde New Jersey siempre se manifiesta y hoy lo hacía en tripartita con Alberto Sánchez “El Kurdo”.

Con ellos conversaron un momento mis queridos compañeros y luego me los pasaron, pero parece hubo problemas de señal, sólo se escuchaban ruidos, los cuales sumados al Rionegro que bajaba crecido…imposible comunicación. Me colgaron.

Granadillas, piña oro, limonada, jugo de maracuyá y bocadillo veleño, adobaron nuestros pasos, siempre acompañados por el Rionegro, pero atormentados por el tallar de las piedras del camino en las plantas de los pies de Zuluaga y Londoño, no de las mías, ya que me fui “estrenando” botas obreras de trabajo pesado, con puntera de hierro, de la marca “hasta que la muerte nos separe” las que se ríen ante piedras y guijarros, pero que eso sí, pesan como tres kilos cada una.

Con paso de vencedor el suscrito y de “gallinazos sobre lata caliente” mis compañeros, ingresamos a la vereda Las Hojas, donde arrimamos a un local en construcción para tomar algún refresco. Allí una gente, del más puro y rancio aroma campesino, nos atendió muy amablemente.


De repente uno de los presentes al ver mi camiseta de Colombia ES Pasión, dijo: Ellos eran el patrocinador de mi hijo. ¿Quién es su hijo? Preguntó Zuluaga…y la respuesta fue: Sergio Luis Henao…A lo cual y a un solo golpe de voz y como puestos de acuerdo, los tres caminantes exclamamos: ¿No nos diga que usted es el papá de nuestro flamante campeón de la vuelta a Colombia?...Lo soy dijo el campesino orgulloso, e inmediatamente nos le abalanzamos encima a darle la mano, abrazarlo y felicitarlo, además de dos sonoros picos que dejó el Londoño sobre la cabeza del feliz padre y posar con él para algunas fotos.

Hombre, si Sergio Luis Henao, es el futuro del ciclismo paisa, él recuperó nuestro orgullo y espere que llegue a Europa. Nos sentamos a escuchar historias y detalles de Sergio Luis, contadas por su padre, quien además nos presentó a su pequeña y bonita hija Dayana, quien daba vueltas a nuestro alrededor en una bicicleta de esas paleteras.

Don Omar Henao, es decir el papá de nuestro flamante campeón, nos mostró donde vivían y le dijo a Dayana, que nos llevara a su casa para que nos mostrara todos los trofeos y cosas de Sergio Luis, quien había salido desde por la mañana con sus primos, también ciclistas y de gran futuro, a entrenar por aquellas breñas y que no bebía demorar.


Ni cortos ni perezosos salimos con la niña para la casa, la cual no distaba de allí más de cincuenta metros. Una bonita casita, con su terrenito, sus jardines, un ternero embalsamado y la presencia de Doña Cecilia, la madre de Sergio Luis, quien muy amablemente nos recibió y nos mandó a entrar.


Que belleza de casa, , que aseo, que orden, que gusto y que calor de hogar el que se sentía. La orgullosa madre, nos hizo subir al segundo piso y allí en la alcoba de Sergio Luis, nos mostró la cantidad de trofeos que ha logrado nuestro crédito del ciclismo, pese a su juventud, descollando el de la Vuelta a Colombia versión 2010 ahí sobre el nochero y en un pequeño cuarto contiguo, también con trofeos, sobresalía uno ganado en Venezuela, inmenso…y para el que creo le tocó pagar flete aparte a nuestro campeón para traerlo.

Escuchamos emocionados al ritmo de la cámara de Zuluaga, las historias y anécdotas de Doña Cecilia sobre su brillante muchacho, del que nos dijo: “debe estar que llega, ya que salió en una todo terreno esta mañana a entrenar…. Hasta creo se lo van a topar en el camino”.

Doña Cecilia comentó “que el ciclismo no le ha dado mucho a su hijo, pero que él vive enamorado de su deporte y que seguirá corriendo ahora con el Orgullo Paisa. Que Rionegro lo ha apoyado más que San Vicente, donde ni un casco le quisieron dar”. Debo hacer claridad, que la casa de Sergio Luis, se ubica en la vereda Las Hoja de San Vicente, lindando con la vereda Ríoabajo de Rionegro, es decir, casi pertenece a ambos municipios.


Botados en elogios, felicitaciones y agradecimientos para con la joven y muy orgullosa Madre, nos despedimos los Todo Terreno y luego de haber andado como unos cuarenta minutos, preciso, pasaron raudos por nuestro lado dos ciclistas, a lo cual Londoño cayado en alto salió a perseguirlos al grito de “!Campeón, Sergio! Pararon sus máquinas los dos muchachos e inmediatamente se devolvieron humildemente hacia nosotros. Sí, eran Sergio Luis y su primo Julián Henao, otro figuronón, que acaba de triunfar en Venezuela.

Compartimos un rato con ellos, nos tomamos algunas visticas y seguimos nuestros pasos, rumbo al corregimiento Belén, antecedido por el muy bonito caserío de Galicia.- Bonita la caminata y sofocante, máxime el calor. En el camino fuimos dejando SOS Amparo de Niños, hermosa y plausible fundación Suiza a favor de niños huérfanos.

La escena humana de la jornada, fue haber conocido una anciana monjita de “Las Capuchinas”, quien prácticamente retirada de la comunidad, vive en una finca que está para la venta, con 25 perritos que ha recogido de la calle o se los han llevado y quien a pesar de su pobreza, los cuida y mantiene como si fueran “sus hijos”, con la escasa ayuda que los vecinos, caminantes y personas que pasan por el lugar le ofrecen…Eso es lo que se llama una verdadera “pobreza de espíritu”, esa de que trata el Sermón de la Montaña y que nos fue recordado en el Evangelio del pasado domingo.


Poco a poco nos acercábamos a la Señorial e Histórica ciudad de Rionegro, esa que hace rato usa pantalón largo, engalanada con industria pesada de primera clase a lado y lado de la autopista, allí donde fuimos abordados por una hermosa niña en una “motoneta” que llamábamos otrora, quien nos ofreció flanes y gelatinas que ella misma fabrica a $1.000.00 el vaso. Personalmente le compré un delicioso flan, pero mis compañeros se abstuvieron de hacerlo, temerosos de un envenenamiento o una gastroenteritis.


Larguita la caminata. Ya estábamos sobre las seis horas y eso que habíamos dado buena manija. Poco a poco fueron apareciendo los primeros negocios, las primeras viviendas, las bonitas urbanizaciones y el histórico casco urbano de Rionegro, donde felices y con la meta cumplida, salimos a buscar el Restaurante El PAISA, donde atendidos de mil maravillas y conmovidos con el caminado de mis “socios” de andanza, nos sirvieron las viandas pedidas, deliciosas, las cuales no dieron un brinco ante el artero ataque de los tragones.

Hora de volver a casa. Tomamos una buseta de transportes Chachafruto, la cual en algo así como una hora y cinco minutos, nos descargó en la estación universidad, donde abordando nuestro querido quinceañero (léase Metro), nos dirigimos a nuestras residencias a descansar, compartir con las familias y pensar en la próxima caminata, con el Superior Permiso.
Cordial saludo a todos

JUAN FERNANDO ECHEVERRI CALLE
LOS CAMINANTES TODO TERRENO – Medellín enero 29,2011

CAMINATA EL TRAPICHE (GIRARDOTA) DON MATIAS


Sábado 15 de enero de 2011. Siendo las 6 y 57 de la mañana tomamos el colectivo a Girardota - después deviajar apretados como reos de Bellavista, nos apeamos cerca al peaje.


El Kurdo llegó encogido – era el único flaquito del grupo, el resto del grupo, con
sus paquidérmicos cuerpos, se había acomodado en el taxi a sus anchas (en
orden descendente de kilos: Juanfer, Lobato, Zuluaga, Carlos).

Muy pronto la empinada cuesta se puso enfrente – una angosta carretera que
lleva directamente a Don Matías – No había mucha gente en el trayecto, uno
que otro carro pasaba de vez en cuando – las pequeñas casas de los lados
aún permanecían cerradas – el fresco de la mañana peinaba nuestros rizos.

Caminábamos con paso firme cuando de repente se nos vino la montaña
encima: Resulta que JuanFer tuvo la "osadía" de polemizar con el Lobato sobre
un tema de presupuesto de vías – no se pusieron de acuerdo, y fue entonces
cuando el señor Londoño explotó, se puso furioso, echaba candela por la boca
y humo por las orejas, el pecho se le erizó, como cuando una coneja rabiosa
pelea por lo suyo!
Calma,
que la calma no se pierda
que si seguís discutiendo
os vais a la m……
Con esas palabras mágicas del Kurdo volvió la tranquilidad al grupo – Olaya
Pictures no quiso filmar lo sucedido porque Zuluaguita no estaba en compañía
de un adulto responsable!


Poco a poco, el paisaje se iba ampliando – por un lado la imponencia de los
lagos, la doble calzada y Girardota a lo lejos, por el otro las altas montañas y
una colcha inmensa de fincas lecheras!


fue entonces cuando Olaya decidió filmar en agradecimiento a RCN por las gorras y todo su "futuro" patrocinio.




- Ah ! Pobrecito ese animal – se lamentó Juanfer viendo una agotada
recua de mulas bajar del monte, todas cargadas con pesados troncos de
madera.
- Ellas nacieron para eso! – le replicó el Lobato
- Si, pero ¿Se imaginan ustedes el peso y la vibración de esos troncos
contra las pobres costillas de ese animalito? – ripostó Pericles (esta vez
no hubo maremoto ni tsunami Lobato alguno).


Llevábamos casi 3 horas y no se veía una tiendita por ningún lado – justo
cuando desfallecíamos, el Lobato sacó de su mochila dos termos de rica y fría
limonada, después nos agasajó con dulces rodajas de piña oro miel – fue todo
un manjar! – hacía rato ya habíamos dado buena cuenta de las infaltables
mandarinas y grandillas de Zuluaguita.


La carretera era interminable – cada vez se empinaba más y más, después se
perdía en inmensas curvas, mientras el Lobato trataba de consolar al Kurdo
cronometrando el tiempo recorrido – el grupo se detenía un rato y esperaba a
que Olayita tomara otro aire.
- Uy! ¿Y estas son las caminaditas suaves? – se quejó el fotógrafo
- Tranquilo cuñita que te esperamos, hágale despacio – le decía Juanfer
con un sentimiento de culpa en su rostro.

Poco a poco se fueron divisando las goteras de Don Matías – ya eran casi 7
horas de duro caminar bajo el sol – y cuando más cansados estábamos, Dios
nos puso en el camino una tiendita hermosa y muy aseada, atendida por una
pareja de avanzada edad – la cervecita, el tutti frutti y el té frío, nos levantaron
de nuevo.


Tuvimos fuerzas para entrar a la pequeña capilla de San Andrés –
regocijados en Dios, nos quitamos las gorras de RCN, rezamos y le dimos
gracias por todo lo bello que nos da y nos permite ver y disfrutar:

Hermosas montañas de verdes multicolores, hatos inmensos de vacas lecheras, flores
salvajes, el olor del aire y la voz del viento en nuestros tímpanos! ¡Sanos y bien
afinados!

Con cada paso se sentía más fuerte el olor de las marraneras – alerta
inconfundible con la que este pueblo vivo y trabajador recibe al visitante.
- Las marraneras huelen bien los 3 primeros segundos – decía
JuanFerpedia – después no se las aguanta nadie! (pensé para mis
adentros: Uhm! Será el único al que le gusta ese olor! Oinc! Oinc
JuanFer! ).


Muy pronto nos vimos caminando por una calle larguísima que nos daba la
bienvenida al pueblo – estaba inundada de negocios, tiendas y locales de
cachivaches – eso sí, adornada con muchas chicas, todas ellas muy "trozas",
cacheticoloradas y muy sonrientes! – menos mal, porque hacía 8 horas no
veíamos sino vacas, terneros, cerditos y lechonas culi-encrespadas (ve, que
coincidencia).


Una vez en el pueblo, nos dirigimos a la iglesia del parque – hermosa,
adornada con bellos arcos dorados (no confundir con Mc Donald´s) y con un
impresionante altar forrado en oro macizo – eso me dijo el Lobato – fue nuestro
tercer encuentro con Dios en ese día, el primero había sido a las 12 del día,
con la acostumbrada oración del angelus que él suele rezar con nosotros en
cada caminada (léase "anyelus"):Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus
fructus ventris tui, Iesus.
Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus, nunc et in hora mortis nostræ.
Amen.


A propósito, además del angelus, siempre nos acompaña el "conejanyelus", es
la llamadita infaltable que nos hacen desde USA en cada caminata sabatina!
Cumplido el sacro deber, muy pronto estábamos sentados a manteles en el
restaurante FERCHO´S – frijolitos con chicharrón, hígado encebollado y claro
frío con bocadillo, nos devolvieron las fuerzas….y las ganas de una siestecita!


Como la digestión era lenta, nos sentamos en el parque a recrear los ojos, pero
ante el cansancio de todos decidimos montarnos en la buseta – no importaba,
todavía faltaba una hora para salir, pero decidimos pegar una "pestañaita" –
iban siendo las 4:15 de la tarde.

Muy pronto Carlos entró en estado cataléptico, y como Lobato no se quiso
sentar al lado de JuanFer, me tocó obligado a mí – yo esperaba que JuanFer
también cayera hipnotizado, pero no, no paró de hablar en todo el camino y
tampoco dejó de pegarme en el hombro cada vez que me hablaba – todavía
tengo el morado! Por su parte, el Lobato corrió con la bella suerte de siempre - a su lado se acomodó una respetable dama, quien dulcemente entonaba las canciones que
sonaban en el radio de la buseta:
Te recibí el corazón con toda el alma
no me arrepiento a pesar de tu traición
al darme cuenta que eres una tirana
me enamoré y el destino me engañó.

JuanFer me decía que mirara para atrás, pero me daba pena, me daba miedo
que me pasara lo mismo que a la esposa de Lot !


En un santiamén estábamos de nuevo en Medellín – me bajé en La Aguacatala.
Y con la alegría de haber disfrutado a pleno un día más con mis amigos, tomé
rumbo a mi casa – pero antes, me tomé una cerveza!

FELIZ DIA

KURDO

CRONICA CAMINATA PARQUE ARVÍ

BOSQUES EN ALMIBAR Y VITORIA EN DULCE


EN SAN ANTONIO

Aquel sábado 4 de diciembre de 2010, la estación San Antonio fue elegida como punto de apretón de cayados. Desde allí continuaríamos en nuestro quinceañero hasta la estación Acevedo, que sirve como enlace a la línea “K”, más conocida como el metrocable hasta Santo Domingo y luego la línea “L” o metro cable que va hasta el parque Arví.

Por designios de Dios, ¿Por qué quien más? por primera vez en el trajinar de caminantes, Juanfer y El Lobato no nos encontraríamos previamente en la estación Estadio, lugar donde confluían nuestros ánimos para cada caminata, las vestimentas bien puestas en orden, y los deseos por hacer realidad ese mundo aventurero que ofrecen los caminos.

Con media hora de anticipación llegué a la estación, creyendo ser el primero en hacerlo; pero no, allí estaba el Kurdo, alias Alberto Sánchez, con su empaque y su musculatura de ingeniero virtual, y su cachucha de RCN que le asienta muy bien con su voz de locutor de emisora de música tropical.


Entre conversa y conversa apareció Juanfer con su poncho ennietecido (ver foto) al hombro, y como siempre su espíritu alegre en lo más alto del dial. Luisfer, fiel a su cumplimiento, no desentonó y en el tren siguiente hizo su aparición cargando sobre su camiseta un camión de escalera. Con combo completo montamos nuevamente en el quinceañero, rumbo a la estación Acevedo.

EN SANTO DOMINGO

Del metro al metro cable hasta Santo Domingo. Allí nos salimos de la estación para dirigirnos a una panadería, pues estábamos tuquios de tiempo toda vez que el metro cable para el parque Arví comienza operaciones a las 9 de la mañana. A las dos cuadras encontramos unos buñuelos practicando el nado sincronizado en aceite bien caliente, por lo que tomamos asiento en una mesa ubicada al lado de la pipeta de gas, resultando mas nutritivo, antes que pedir el buñuelo, rezar un Padre Nuestro por si las….. En medio de pandequesos y buñuelos y las cüitas del kurdo nos gastamos los cuarenta minutos de adelanto.


POR LOS AIRES

Ahora si, rumbo al parque Arví “estirando neblina” en la cabina No. 63, con la compañía de Diego, un guía del parque, quien durante el trayecto nos puso al tanto de caminos y trochas y de paso nos organizó la caminata de ese día. También iba un campesino de la zona, con su mercancía para vender.

Inigualable resulta la vista de un ejército de especies nativas de árboles, entre los que se destacan el chagualo, el roble, el cedro negro, el amarraboyo, el pino romerón y el siete cueros. Por momentos una espesa neblina nos animó el trayecto. Desde arriba el guía nos iba mostrando los diferentes caminos que atraviesan la región, materia prima para futuras caminatas.


En un santiame…tro llegamos a la estación Arví para quedar en los ojos de Irene, (en casa de Irene se canta y se ríe) otra de las amables guías que dispone el parque para acompañar a los turistas y caminantes a los diferentes sitios que han sido o están siendo habilitados para el deleite natural. Luego de recibir el mapa y algunos consejos, dimos inicio a la caminata. El reloj marca las 9 y 30 de una mañana con tonos primaverales, raro por estos días de marcado invierno.

RUMBO A LA LAGUNA Y EL HUMEDAL


El primer trayecto acordado nos llevaría hasta la Laguna de Guarne y su vecino el humedal. Muy buena parte del sendero ha sido habilitado con piedra y una mezcla a base de barro y otros elementos que al secarse forma una capa dura que hace las veces de cemento, formula secreta de uno de los ingenieros restauradores de la zona.

Todo ha sido dispuesto para que la imponente vegetación pueda ser apreciada sin necesidad de que los visitantes la deterioren, porque además de los senderos, se han construido jardines con variedades propias de la zona.

Dos guardabosques que nos acompañaron un buen tramo, nos obsequiaron sendos cayados para Juanfer y el suscrito, cortados hábilmente de un frondoso pino, par suplir la ausencia de los originales.


En el trayecto se puede observar el campamento en construcción para el escuadrón de carabineros que cuidará la zona, así como los tanques de agua que conforman el acueducto de varias veredas.


Dos horas bien conversadas nos permitieron volver a ver, después de ene años, la otrora famosa laguna de Guarne, que hoy por fortuna, y gracias a este proyecto turístico, está volviendo al sitial que le debe corresponder. Por tal motivo hoy se encuentra dotada de más vegetación y mejor conservada.

Queda como anécdota que estando parados al frente de la laguna, salimos dizque a buscar “la laguna” (?) por lo que dimos varias vueltas por trochas vecinas y nada que aparecía, pues mis compañeros andaban “enlagunados” de la memoria, dizque porque yo les había cambiado el rumbo de la caminata que habían hecho semanas atrás. ¿Se imaginan? Al final, y con una exclamación en coro, dijeron: “muchos hue…pendejos, si esta es la laguna”


Después de semejante “enlagunada” nos dirigimos al humedal, el cual por fortuna encontramos sin contratiempos. Se trata de una buena extensión de tierra cenagosa, en la que ha crecido generosamente una especie de pasto que se asemeja a un cultivo de arroz.


Vistos estos dos atractivos, nos devolvimos un corto tramo para buscar el sendero llamado El Arroyuelo, bautizado con este nombre porque se recorre en su totalidad al lado de un arroyuelo. Pero antes, y a modo de media mañana, degustamos en un toldito un delicioso dulce de vitoria, en tasa grande y con harta leche, manjar que nos removió recuerdos de nuestra juventud por allá en tierras generosas de esta enredadera.

SENDERO EL ARROYUELO

Cuando hacíamos el empalme con el nuevo sendero, nos encontramos con Diego, el guía que nos acompañó en el metro cable, quien dirigía un nutrido grupo de visitantes, todos estudiantes del Politécnico Jaime Isaza Cadavid.


Este sendero es toda una fantasía. Generoso en bosques, frescura, puentes, lugares sombríos, nacimientos de agua, bancos de helechos, jardines de exóticas plantas y dispuesto con ayudas en el terreno para hacer mas fácil el caminar.


Por entre los rayos que deja pasar la espesura del bosque, también se cuela la llamada de la Conejita, que constantemente se interrumpe por la pérdida de la señal, pero ella insiste, hasta que logra hablar con cada uno de nosotros. Que maravilla es la tecnología, ella en la sala de su casa en Nueva Jersey y nosotros en la sala de nuestro bosque en la vereda Piedra Gorda.

Las huellas del crudo invierno no se hacen esperar, por lo que el fango y las partes inundadas son pan de cada momento. Por fortuna, la corporación ha instalado filas de troncos de árboles que permiten caminar por encima al mejor estilo de maromero.

Otras dos horas de conversa y de zapatos con agua y barro hasta los cordones, y coronamos la carretera que en igual tiempo nos llevaría a la vía de Santa Elena, la cual conocemos curva a curva por la cantidad de caminatas que hemos hecho por la región.

MAZO Y PIEDRA GORDA

Nombres de veredas como Piedra Gorda, El Plan, El Llano, Barro Blanco, Mazo y El Placer adornan este recorrido, que también incluye la entrada al club Comfama que se construye para recibir los miles de visitantes que tendrá el parque una vez se terminen las adecuaciones.

Un kilómetro antes de llegar a la carretera principal, se nos unió “duglas”, un enorme perro negro con pinta de labrador, bautizado a las carreras por el Kurdo, así fuera sin padrinos y sin echada de agua.

Ya sobre la carretera principal, y a una señal dada por la cola de duglas, entramos al restaurante “Donde Rosa”, muy exclusivo porque no tiene carta escrita, simplemente de los labios de Cristina, hija de la dueña, sale un “hay sancocho de gallina o bandeja paisa”

Sentados a manteles y duglas al piso, todos nos decidimos por el sancocho ¡A pereza sancocho!, cantaletea el Lobato. Las curvas de Cristina van y vienen trayendo los humeantes platos y los ojos de los caminantes vienen y van detrás de ella. Hasta que aparece la ración para duglas traída por otra señora, que nos comenta que es un perro de la región que viene y se va, por lo que concluimos que duglas trabaja para el restaurante trayendo comensales, tal como lo hizo con nosotros.

Con la mentica y la cuenta llegó el colectivo pedido por Cristina, que nos llevaría hasta la estación del metro cable. La voliada de cola de duglas no se hizo esperar mientras se ruñía con sus afilados colmillos los huesos que todos le dimos como propina por habernos llevado hasta “Donde Rosa”

DE REGRESO POR LOS AIRES

Otra vez los pinos, los robles y los cedros negros se funden como tapete verde para devolvernos a la ciudad y con nosotros en la misma góndola van Carlos y Paula, él abogado costeño y ella también, pero paisa, quienes cayeron en las redes del Kurdo, que en ese momentico resultó locutor, malabarista, culebrero y que se yo. En todo caso, nuestra pareja, que nos acompañó todo el trayecto, incluido el del metro y se bajaron con Juanfer en la estación San Antonio, saben más que nosotros de los Todo Terreno
Gracias, repito, a la labia de alias Alberto Sánchez.

El tiro del día estuvo a cargo ¿De quien más? pues del Kurdo, quien haciéndoles a Carlos y a Paulita (ahora si en confianza) una presentación de cada uno de nosotros, les dijo al referirse a Juanfer que era un sabelotodo y que por eso se llamaba “Juankipedia”

Hasta la próxima

Jorge Iván Londoño Maya




CRÓNICA EN SILENCIO HOMENAJE A DON GUSTAVO LONDOÑO EL MISTER PAISA