Caminata La Ceja - El Capiro - La Ceja

Prólogo


Sábado 15 de agosto de 2009. El día se proponía bien movido para los TTS., por lo que el encuentro ese día tenía varias connotaciones interesantes; la primera era subir a “El Capiro”, cerro tutelar del municipio de La Ceja y la segunda era el encuentro con una comisión investigadora de la U. de A. conformada por un profesor, una estudiante de Botánica, una Entomóloga y las tres hermanas Echeverri; Andrea, Isabel y Ana Teresa, compañera de viaje por la vida de nuestro amigo JuanCe y acompañarlos a buscar una planta como muy escasa.


El encuentro.


Siempre las expectativas son más grandes que la realidad… Sin embargo el encuentro fue efusivo. Lobato era el único del grupo que no había caminado con la coneja desde su llegada. Un gran abrazo los fundió y por fin se cerró el círculo de sus sueños: Conocer y caminar con todos los TTs. Sin embargo esta vez el que faltó fue Carlos Olaya por asuntos insalvables de su labor en Man&obras. Luego y a las carreras nos montamos a una buseta que estaba ahí parqueada, pero ya no tenía puestos y llegar hasta la Ceja de pie, ¡Ni por diablo! Rápido nos bajamos y como detrás había un enorme bus con la misma ruta, lo abordamos y partimos loma arriba.

En 1 hora y 15 minutos estábamos en el parque de La Ceja del Tambo, nombre oficial del municipio. (“…Cuando en 1683 se abrió el camino entre San Nicolás de Rionegro y Santiago de Arma, el que a su vez conducía a Popayán, los colonos construyeron junto a él un tambo o albergue para los transeúntes, lo que dio pie para la especificación del lugar que empezó a llamarse “La Ceja del Tambo”.)


El Pueblo.


Ya es sabido que tan pronto llegamos a un pueblo o lugar, siempre nos dirigimos primero a darle gracias al “Dueño del aviso” y esta vez no sería la excepción a pesar de la lluvia incesante y fría. Estaban en misa en la bella basílica menor de Nuestra Señora del Carmen. De ahí nos dirigimos en busca de desayuno a un restaurante conocido de otras veces, en donde Olayita dejó sentado que un chicharrón carnudo debe ser un chicharrón carnudo y no lo contrario. Fuimos atendidos con prontitud y eficientemente, por lo que quedamos de volver en busca de almuerzo. Mientras desayunábamos, la lluvia incesante hacía presentir lo mojado de la caminata. Lo cierto es que al terminar al frugal comiso desayunativo ya había escampado; un milagro más de nuestra patrona La Milagrosa.


La Ruta.


Siendo las 8.50 am. Partimos rumbo a la Escuela San Nicolás en el camino a Llanogrande por entre calles bien trazadas, asfaltadas y bordeadas de casas bien cuidadas. Ya en las afueras del pueblo y casi entre floricultivos en una quebrada que atraviesa la zona urbana, vimos de qué manera infame el hombre pone “A su servicio la Naturaleza”. Las aguas además de muertas, sucias y malolientes cargaban con todo tipo de artefactos desechados por el hombre como por ejemplo un televisor inservible… Recordé a nuestro amigo Luis Múnera y su disertación bien intencionada sobre el asunto…


Ya llegando al sitio de referencia, una llamada de celular nos puso sobre aviso de que nuestros futuros acompañantes estaban algo retrasados, por lo que decidimos que seguiríamos la ruta trazada y ellos nos alcanzarían, pues venían en una camioneta que dejarían en un lugar apropiado, para luego tomar camino rumbo a la cumbre de “El Capiro” En el sitio denominado San Nicolás, que da nombre a una institución educativa en el mismo lugar, dimos vuelta a la derecha y nos internamos por una carreterita vecinal.


Siga por el camino más tierrudo mi don” dicen los lugareños en todas partes nos recordó Juanfer, por lo que juiciosos seguimos el consejo. En un mapa previamente trazado desde Google, se llega a un sitio en que la carretera se abandona para seguir un camino o trocha sobre la derecha, antes de una finca. El camino estaba cerrado y alambrado, por lo que al ser eliminada una servidumbre de paso como se llaman estos caminos, decidimos seguir por la carretera a la izquierda. Ya no estábamos por cuenta del mapa trazado y se generó la incertidumbre. Sin embargo el camino es para adelante y ya encontraríamos a quien preguntarle por una ruta hacia el cerro. Caminamos un buen trecho hasta que arriba en una manga vimos a un sujeto que nos observaba y le preguntamos por la ruta. Nos contestó con evasivas y de inmediato hizo una llamada telefónica. No habían pasado 5 minutos, cuando una motocicleta con dos hombres jóvenes apareció en escena. Amablemente saludaron y nos guiaron en persona hasta un sitio en que según nos dijeron ya no habría pierde posible. Se despidieron amablemente y confirmaron nuestras sospechas. Eran vigilantes privados de la región y la llamada del sujeto de marras fue para alertar de nuestra presencia preguntando por caminos. Agradecidos y medio intimidados seguimos nuestro periplo hasta una portada de una finca en la que se terminaba la carretera pública. Con cierto temor ingresamos a la finca y afortunadamente encontramos a una señora amable que a pesar de llevar apenas, según nos dijo, una semana en el lugar, nos indicó por donde seguir. De pronto, se nos acabó el camino de nuevo.


Los Investigadores y las Echeverri.


Entre unas y otras, llegaron los de la comisión de investigación de la U. de A. con las hermanitas Echeverri. Mientras los saludos y presentaciones se daban apareció en escena y como por arte de magia o una jugada maestra de la Milagrosa según el Lobato, un joven de unos 25 o 28 años llevando de cabresto un caballo. Le preguntamos por la manera de llegar a la cima del cerro y nos guió hasta un portillo en el alambrado en donde empezaba un camino o trocha por entre el bosque.


Iniciamos el recorrido por el sendero en medio de chanzas y chascarrillos con las hermanas Echeverri que resultaron buenas caminantes y mejores contertulias de lo que imaginamos. En un recodo y mientras se tomaron algunas fotos, el profe de Botánica nos mostró sobre el papel la planta origen de la caminata conjunta y aunque no recuerdo el nombre, se parecía a una palmita común y silvestre de nuestros montes. Decía el profe que fue registrada en 1936 y que se tuvo noticia de ella la última vez en 1958. Isabel Echeverri a la que llamaremos Pasiflora de ahí en adelante y hablando en un idioma científico como para descrestar calentanos, nos fue ilustrando sobre cada plantica a la que le pusiéramos el ojo. Claro que no aprendimos ni un carajo, ¡porque con esos nombrecitos quien pues!


Ya más arriba y mientras el profe y las dos estudiantes se rezagaron mirando cuanto bicho y hojita se encontraban, nosotros avistamos sobre una hoja extendida un avechucho semitransparente posado ahí nomás… Era creo el vestido de lo que más tarde nos ilustro la cucarachóloga, una Cigarra; no la señora del Cigarro ni del Cigarrillo, mucho menos de la Pipa, cachimba o mula que llaman sino la Cigarra o chicharra que conocemos nosotros porque dizque se explota de tanto cantar. Eso en mentira nos explicó la cucarachóloga; lo que pasa es que puede pasar hasta 17 años bajo la tierra en estado juvenil y de un momento a otro salir del letargo, cambiar de vestido, dejarlo por ahí tirado y salir a escena; o sea a cantar y cantar y cantar durante un año seguido y morir nada más… Eso fue lo que encontramos, el vestidito tirado sobre una hoja…


La Cima de “El Capiro”


Ya sobre la cima del cerro “El Capiro” y mientras Isabel Pasiflora limpiaba unas Bromelias conversando con Juanfer, el cayado de éste, que a la larga es lo único callado de él, encontró como una palmita parecida a cualquier palmita, pero que en medio de la alegría de Isabel pasiflora resultó no ser ninguna palmita, sino ser la susodicha buscada por cielo y tierra desde 1958… ¡Qué cosas no? El cayado del que no se calla encontró sin buscar lo que buscábamos… ¡Así; calladito!

¡Y empieza el alboroto!: ¡Mirá aquí hay otra! ¡Profe, profe; la encontramos! ¡Aquí hay más! ¡Y mirá; esta está florecida! ¡Pero mirá aquellas por allá tan grandes!...Era todo un bosque de la plantita perdida…


Llegado el profe y las estudiantes, los dejamos ensimismados con su encarrete botánico y empezamos a disfrutar del entorno y su paisaje. Y a hablar de lo divino y lo humano con las hermanas Echeverri que también le hacen honor al apellido como nuestro caminante Juanfer. Andrea con una pluma supongo que de QUETZAL en su sombrero por estar recién llegada de Costa Rica y una macheta sin filo al cinto, Isabel Pasiflora por ser dueña de un vivero que así se llama y AnaT; la AnaT que le alegró la vida a nuestro amigo Radio JuanCe, son tres maravillosas mujeres que no se arrugan para caminar, echar carreta, contar chistes y reír con ganas. ¡Y juntarse con el mudito Juanfer, el gallinazo Lobato, el tímido Zuluaga y por supuesto el Mechas como me dice Juanfer por decirme Chema!


Corto circuito inmediato; Nos tiene que sacar la pila para quedarnos callados. Subimos charlando cantidades hasta la casa del vigilante de las antenas que nos dijo que eran repetidoras de RCN y la emisora local de la misma cadena. Nos habló de su trabajo, su familia y nos contó que ahí al ladito, había un sendero casi desconocido por el que se llegaba al Hospital de La Ceja. En el camino a las antenas nos encontramos un aviso intimidatorio: No pase. Perro Bravo… Miramos con cuidado buscando el perro, pero lo que encontramos fue una perra negra de raza Labrador, que resultó más mansa que un corderito y salió a recibirnos voleando la cola como si fuéramos de la familia. Tan mansa que AnaT la soltó y nos acompañó ante su amo a presentarnos. Disfrutamos del paisaje, una granadilla de cuenta de Zuluaga y decidimos que regresaríamos al pueblo por el sendero que nos mostró el joven vigilante de las antenas.


Como las niñas Echeverri andaban en camioneta y la habíamos dejado abajo en la carretera, no quedamos con las ganas de hacerlas meter a esa rastrojera, pero bueno, metimos a la Coneja que resultó buena caminante y al Lobato de pantalón cortico para que las Ortigas hicieran su agosto en las musculosas pantorrillas… Con pesar nos despedimos del grupo de estudiosos de la Botánica con las Echeverri y de ellas también. Da gusto caminar con personas tan animadas y sin misterios.


Nos despedimos del chico vigilante y nos largamos falda abajo por entre el rastrojo. ¡Qué tunero más bravo! Las Ortigas se deleitaron en nuestros brazos y las piernas del Lobato. Encontramos más maticas de las que buscábamos, Orquídeas y muchas otras especies de matorral y unos huecos de los que ya nos había hablado don Luis Mú; las excavaciones de guaqueros que saquearon las tumbas y lugares de culto de los indígenas de la región y que dejaron abiertas para peligro de caminantes inexpertos. Además bastantes huecos de madrigueras de Gurre o Armadillo.


Durante un buen rato caminamos por entre la rastrojera tupida y enmarañada en línea recta y semidescendente, dejando de lado senderos que se nos ofrecían también posibles. Al fin y luego de descender por entre unos pinos Pátula y bordeando un alambrado, salimos a una rastrojera no tan enmarañada y con vista a la izquierda sobre la planicie a los pies del cerro. Cuando logramos salir a campo abierto, encontramos una pequeña laguna, más bien un ojo de agua en el que se reflejaba mucho del hermoso paisaje. Tomamos fotos y seguimos hacia abajo por la pendiente manga.


Abajo se divisaban varios caminos posibles y una casita pegada a la montaña. Nos llegamos hasta ella y preguntamos a un joven con uniforme de UNE por la salida hacia La Ceja y cordialmente nos la indicó. “Por esta salen a “Pakita” y por la otra al pueblo” – señaló - Nos fuimos por la otra…


Ya por estos lados acosaba el cansancio y Lobato dio muestras de cojera. La Coneja también… La última ración del Guandolo rindió sus frutos y seguimos por una carreterita vecinal con hermosos paisajes y sembrados de eucalipto ornamental en varias partes. Pronto estábamos en la carretera principal hacia La Ceja. En una tienda de esquina refrescamos gaznates con doña cervecita y continuamos raudos por entre las calles bien trazadas del municipio de La Ceja, tal vez el mejor trazado de Antioquia por lo plano de su terreno. Por fin llegamos al parque y derecho al restaurante.

El almuerzo y el regreso.


Nos estaban esperando la dueña y el mesero que nos atendió por la mañana y con más amabilidad todavía por el efecto $2000; en menos de lo que me demoro peinándome ya estábamos almorzando sopita de verduras nosotros y de frijol el Zuluaga, el seco que no era de risa sino con carnita en polvo, de verdad en polvo; no masacotuda como en otras partes y claro; no podía faltar el claro de Mazamorra del que algunos repitieron, especialmente la Coneja pensando como el toro aquel; “Desto nuhay en USA…” (El toro dice: “en el cielo”) Todo como a reyes; no al tal Raúl aquel que ya es difunto, sino por ejemplo como a Carlos Gustavo de Suecia o a algún jeque árabe.


Dadas las gracias y repitiendo la dosis de Mejormeatiendencuandovuelvasidoypropina, nos despedimos y salimos al parque a disfrutar del sábado de artesanías en el parque. Aprovechamos para comprar pasaje de una vez para la “Veya Biya” y nos dedicamos a lo de la familia Miranda Peláez… Mirar y mirar pero sin comprar.


Abordamos un paquidérmico bus con un artilugio en la mitad que resultó ser el baño de carretera más extraño y complicado de utilizar: De entrada parece un cajón corriente para cualquier cosa; lo gracioso es que es como enterrado en el bus, con escalitas para bajar, pero primero debes abrir la puerta. Lo malo es que da la impresión de que la puerta no abre del todo… ¡Mejor me aguanto…!


Epílogo


Ya entrando a valle del Aburrá el crepúsculo arrebolaba por San Antonio de Prado el paisaje, dándole un toque de belleza extra a la hermosa vista. Se bajó Zuluaga antes de llegar a San Diego y el resto lo hicimos en la estación Exposiciones.


La hora de las despedidas no es grata pero si evocadora; Gloria Muñoz, Coneja caminadora como la mejor; a pesar de que no pudiste caminar con el grupo completo, con el superior permiso como dice Juanfer, te declaro TodoTerreno con todos los juguetes inherentes al título, incluido el de TodoTragona. Y que aún en la distancia, nuestros pasos sean el eco que te arrulle hasta que de nuevo nos acompañes por los caminos de Antioquia...

José M.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Extraordinaria!no cabe otro calificativo para ésta crónica.Felicitaciones a la Coneja,por la medalla de honor,otorgada por los dueños de los caminos veredales de Antioquia.
RUMU.

Anónimo dijo...

Queridos amigos Todo Terreno:

"Haceos los que no veis, os acostasteis cinco y os despertáis seis", pues Poeta ha hecho el nombramiento de Coneja como miembro oficial. ¡Qué bello este paseo a El Capiro y qué bien escrita esta crónica!, salpicados con los detalles de la tierral la gente y el paisaje, con enseñanzas científicas de botánica. Cuando pasan los Todo Terreno, la memoria de Antioquia va quedando en las suelas de los zapatos y en las retinas de los ojos. Luis F. Múnera.

Anónimo dijo...

Ahora si que me hicieron llorar y con ganas, con este nombramiento oficial de ser la representacion femenina en el grupo de mis adorados Caminantes Todo Terreno y hasta Todotragona y todo para rematar.
Gracias mil por haberme llevado por los caminanos de mi Antioquia, las caminatas me quedaron a la medida de mis tenis como un dia me dijo mi querido Lobatico, ya hace casi un año, que las programarian a la medida de mis tenis, la verdad todas fueron ademas hechas a la medida de este corazon de Conejita que los adora, Este orgullo no me cabe en el pecho, que bueno y no los desilucione, todas las camine con el raudo paso de mi corazon que desde que los conoci me robaron toditita entera, asi que el esfuerzo fisico no fue nada, todo me lo impulsaba este amor de fan numero 1 que siento por ustedes.
Cerre con broche de honor, poder hacer camino con el Lobatico, si vieron como al fin se me hizo el poder realizar una en su compañia, quedaron sobrando las apuestas, pues el de corazon ya la tenia
planeada y regalarsela a la Coneja.
Solo me quedo faltando realizar una con mis cinco caminantes juntos
a la vez, pero los hermosos y maravillosos caminos de mi Antiquia aseguir ahi, esperando el dia del regrezo y entonces la vida me regalara la alegria de poder hacerla realidad con todo el combo completo.
Orgulloza y mucho mas, conmovida
y con la alegria de las lagrimas
que se me escapan, recibo tu nombramiento mi querido caminante,
esto si que no me lo esperaba, gracias y siempre que compartamos
todo mi esfuerzo sera poco para no defraudarles.
Desde mi alma, toda la alegria que me invade hasta las lagrimas es para ustedes mis adorables CAMINANTES TODO TERRENO!

Jorge Ivan, Josema, Olayita, Zuluaguita, Juanfer, jamas alcanzaran a imaginar la magnitud de lo hermoso y sincero de mi sentimiento hacia ustedes.

Ya para terminar los invito a brindar con el glorioso guandolo
de mi Lobatico.

Conejita, Caminante Todo Terreno.

Anónimo dijo...

Josema, hermosa cronica, felicitaciones querido amigo, tu pluma se dio gran vuelo y como todas las cronicas de mis Caminantes Todo Terreno, se pintaron de colores los camios.
Recuerden aquel poemita que les escribi y reposa en una de las cronicas, les recuerdo como empieza:

AMIGOS CAMINANTES.

Paso a paso caminantes
van recorriendo el camino
y a su paso van sembrando
de alegria su destino...



Hoy si que tienen chocha mis queridos caminantes.

MMMMUUUUAAAAAAA!

Conejita.

Anónimo dijo...

Muy buena crónica muy buenas fotos, en especial esa junto al humedal, donde se refleja el grúpo robándole toda la belleza al paisaje.Anoche pensaba:Nunca digamos "nunca", claro que hay que volver al "hijuetusa" Cerro Tusa..no hay cuarta subida mala y la podemos dejar para cuando vuelva La Goyita,para que esa sea su graduación con los T. T.
¡Caminantes amigos!! Si no es por el empujoncito que ayer me dieron, me habría tocado quedarme viviendo en un saladero en cualquier potrero. Pese a a las dificultades, fue una hermosa caminata, que definitivamente mostró una vez más desde la cima de nuestra bella pirámide natural, que Dios si existe y que Antioquia tiene hermosas montañas como afirmó el Chema. Yo agrego: Las cuales forjan el temple "paisa"
Gracias mis caminantes.
JUANFER

Anónimo dijo...

Acepto encantada mi querido caminante, mi Juanfer, me anoto a pasar ese examen, a los escritos les tengo terror, pero a los caminos de mi tierra y mis caminantes los tengo en el corazon, asi que con todo este amor que me inspiran segurito y me saco una muy buena nota.

Hay que domar al "jijuetusa" a punta de pasos y el amor de mis Caminantes Todo Terreno!.

Ya desde la distancia y por medio de este frio aparatejo que gracias a Dios nos unio, les envio todo lo que tengo para darles, puritito amor de Coneja.


Conejita caminante.

Elbacé Restrepo dijo...

Muy buena crónica y no digo más. Se acabó la miel en los comentarios de la Coneja.

Juanfer, la palabra paisa no necesita comillas. Pese a que unos cuentos nos hayan hecho quedar muy mal ante el mundo, no es mentira que millones han hecho grande esta tierra antioqueña.

Jorge Iván dijo...

crónica proporcional al exquisito paisaje que se admira desde la cima del cerro El Capiro