Caminata Vereda El Chaquiro - Aragón - El Chaquiro

CAMINATA No.121

FECHA: 16 DE JUNIO DE 2007

RECORRIDO: 24 KILOMETROS

INTEGRANTES: LUIS FERNANDO ZULUAGA ZULUAGA – JORGE IVAN LONDOÑO MAYA – JUAN FERNANDO ECHEVERRI CALLE.

NOMBRE: VERDE QUE TE QUIERO VERDE

Hora: 6:45 a.m. Los Caminantes Todo Terreno, nos encontramos en la Terminal de Transportes del Norte, en la ciudad de Medellín, en las taquillas de la empresa YAMEYA, (Yarumal, Medellín, Yarumal) donde previa compra de tiquetes y de haber tomado una “ñapita” al desayuno, consistente en cafecito con leche y un tercio de un buñuelote de libra y media, para el cual tuvimos que recurrir a un pié de rey y un transportador, fin calcular su diámetro y poderlo partir en tres partes iguales, fin no tumbar a nadie; procedimos a abordar una moderna buseta, la cual consta en foto tomada por la magia de Zuluaguita y en la cual sólo quedaban ya tres puestos. Zuluaga y Juanfer ocupamos dos de ellos en la misma banca y Jorge Iván, se acomodó en la última banca, al lado de una hermosa niña, de nombre Viviana, la cual sacaba sus encantos, por los ojos ya frutiados del Lobato, quien obviamente no se cambiaba por nadie, con semejante compañía.

Rauda arrancó la buseta, bajo un sol hermoso y en una mañana ídem. Siendo las 7:03 a.m., en la que se desplegaba los mejores comerciales del verano que ya nos acompaña. Muy pronto estábamos sobre la Autopista Norte y ligerito iniciábamos el ascenso hacia Matasanos, donde se reflejaban la cantidad de derrumbes a lado y lado de la vía dejados por el invierno, que acababa de pasar y el cual a esta hora va con su morral de daños y siniestros por las antillas, pero dejando todavía una pata asentada en La Mojana.

Que delicia de viaje, que tranquilidad y que paisaje el que poco a poco nos va regalando este tragar de kilómetros hacia el Norte “paisa”, la ruta de la leche y ruta verde, como verde era todo el ambiente que se sentía y se percibía, mientras nos arrimábamos a la Ciudad Eterna o Vaticano Antioqueño: Santa Rosa de Osos, donde el paisaje es rico en adornos para todos los ojos y donde los hatos lecheros y el sentimiento religioso, no mueren.

Santa Rosa de Osos, también fue conocida como Valle de los Osos o San Jacinto de los Osos, fundada en 1757 , tiene 26 mil habitantes, que se acomodan muy plácidamente en sus fríos y pintorescos 805 Km.2 y con una temperatura promedio de 13ºC, dista de Medellín 74 kilómetros que se hacen aproximadamente en dos horitas.

Muy juiciosos los Caminantes Todo Terreno, extasiados con el paisaje y su multiplicidad de verdes, como en pocos lugares se ve, nos fuimos gastando los tiquetes del transporte, al menos Zuluaga y Juanfer, ya que el Jorge Iván, venía en otro plan, cuando al voltear para atrás a mirarlo, Oh sorpresa, se le había dormido Vivianita y el Lobato venía “más aburrido que un caballo en un balcón” conversándole a su cayado “Don Pompilio”, al tiempo que le hacia guiñitos a Verónica, una primita de Viviana que muy bien acompañada venía en la banca de adelante a la del Lobato, quien se lamentaba para sus adentros de su suerte.

Estábamos en esas, conversando, revolviendo experiencias, chistes, gracejos y charlas, con el posible triunfo del nacional mañana domingo, cuando pasó el Lobato a mil, por el pasillo de la buseta y rumbo donde el conductor , reclamando ¡ una bolsa,….por favor una bolsa! Y se devolvió con esta a su puesto, desesperado y cuando atinamos a mirar, vimos a Viviana más pálida que una vela de cebo, parecía sacada de la tumba. Claro se había mareado y por poco baña al Lobato con el multicolor contenido de su estómago.

Ya más respuesta Viviana, con las finas atenciones del Lobato, quien hasta de manzana la empetacó y recuperado el orden y armonía en la buseta, así en medio del verdor del paisaje, de pinares, cultivos de tomate de árbol, coles, repollos y papas, llegamos a la vereda el Chaquiro, perteneciente a Santa Rosa de Osos, donde nos apeamos del vehículo, en medio de las aplausos y vivas de los otros pasajeros y de las ultimitas de Viviana y Verónica, ya que la fama de los Todo Terreno, empieza a reventar y traspasar fronteras. Eran las 9:10 AM.


Ahí mismito, ingresamos al Restaurante El Chaquiro, lugar de parada obligada para buses y camiones, donde tomamos asiento, para ser atendidos muy amablemente por Natalia, una joven morena de ojos indios, de color negro azabache, cabello liso y medianamente largo, tímida y elemental, quien nuevamente despertó en el lobato, esa fiera que tiene por dentro y que no deja que su “cayado” se quede quieto.


Recibida la carta o menú de manos de Natalia, procedimos a pedir huevos revueltos con aliños, frísoles, arepa, quesito y chocolate para Juanfer. Lo mismo para Zuluaga, pero le cambiaron los frisoles por arroz y el Lobato si pidió, huevos en cacerola como para descrestar a Natalia. Luego de nuestro saludo de honor a estos alimentos, próximos a ser sepultados en nuestras barrigas y tomada la infaltable foto por Natalia, gracias a la instrucción impartida por Zuluaga, hicimos de estos otra ñapa de nuestra ñapa y de nuestro desayuno, ya que Los Caminantes Todo Terreno, no salimos a sufrir.

Siendo las 9:45 am pagamos la cuenta y nos terciamos nuestros morrales, para enrutar hacia un camino veredal que a escasos ciento cincuenta metros nos esperaba con su piso en tierra y piedra, medianamente húmedo y que mostraba cierta ascenso, rumbo al corregimiento de Aragón, separado de allí por doce kilómetros, los cuales fuimos recorriendo a muy buen paso, como ya es nuestra costumbre.


en medio del más hermoso de los paisajes, donde el verde se manifestaba en todos su tonos y colores, en toda la inmensa extensión de ese Llano de Cuivá, el cual pareciera no tener límite y que sólo se interrumpía en su gran extensión, por unas colinas lejanas, azulosas por la presencia del oxígeno, los cultivos de tomate de árbol, los de papa o los bosques de coníferas, esos que caracterizan la región, al igual que los hermosos hatos de ganado holstein que a lado y lado del camino, pastaban y sólo distraían su labor alimenticia, para dar una tímida mirada a los caminantes, que con sus pasos, sus risas y su cháchara, se mezclan con el silbido del viento entre los pinos, el mugir de los terneros y el canto de los pájaros.

Así en medio de verdes, de tapetes de musgo húmedo, cultivos, casitas campesinas y barrancos rojizos, pringados de unas franjas grises y colmados de helechos, entramos a la Vereda el Tres, para luego pasar a la Vereda la Ruiz, en medio de un paisaje que no cambia y que no deja de ser hermoso, con un sol en plenitud, un cielo azul arriba y en el horizonte algunas nubecillas de agua, combinación que iba quedando en la lente de Zuluaga. ¿Y el clima? Ni hablar. Pese a lo intenso del sol, pura frescura gracias al viento que soplaba casi gélido en aquellos Llanos inmensos y hermosos, que saludaban a los caminantes con los trinos de sus pájaros y el vuelo majestuoso de aguilillas y gavilanes.

Curioso lo sucedido en esta Vereda el Ruiz, donde divisamos un estadero el cual abrió el alma de Zuluaguita por aquello de su “Doña Cervecita”, ya que llevaba su buen rato sin probar ni una lo cual sólo fue para su desengaño, ya que estaba abandonado, salvo por un muñeco de trapo “o año viejo” que había allá arriba de la entrada sentado, luciendo su bonita corbata, al cual saludamos amablemente y hasta fotos le tomamos, pero sin recibir respuesta. ¿Qué pasaría con este muñeco? ¿No tuvo año viejo ni año nuevo? ¿Acaso su vida no merecía ser abrazada por las llamas? ¿Será que en la Vereda la Ruiz, el año viejo no se quema y por el contrario se embalsama? Esas eran nuestras preguntas y cuestionamientos, pero solo el viento nos respondía: jusss, jussss, jusss, nada,…nada…..

Seguimos adelante nuestros pasos, por ese camino en columpios casi planos, cuando en medio de la tranquilidad allí reinante, de esa calma casi que miedosa, fuimos sustraídos por la presencia de una bonita casa campesina, en cuyo patio yacía una hermosa y gorda marrana, la cual había sido muerta, apenas hacía pocos segundos, ya que el verdugo, aún limpiaba el arma asesina. Este cuadro nos complementa el del año viejo o muñeco con vida o embalsamado que ya habíamos dejado atrás y nos decía, que efectivamente en esta vereda la vida pasa, porque tiene que pasar y solo se aferra al recuerdo que escasamente pasa, tomado de la mano de la tranquilidad y de la paz, para sumergirse en el olvido. Medio azarados y medio incrédulos seguimos el camino, no antes sin volver la lente de Zuluaga a captar el cuerpo inerte y rosado de la enorme marrana, que yacía en el piso de aquella casa, como una muestra que la vida ya no pasa. Simplemente se detiene y se suspende, cuando el hombre levanta el brazo y el fierro arranca signos vitales con pedazos de alma.

El cielo incrementó su nubosidad oscura, el azul se borro en trozos y en distancias, el frío aumentó su presencia y el paisaje conservo su hermosura y su verdor surtido en lontananza. La flores de sietecueros, geranios, novios, siemprevivas, agapantos, pensamientos, dalias, margaritas, resaltaban sus colores contra el musgo en los barrancos y en las macetas de las casas saltonas que interrumpen el paisaje y así, mientras admirábamos el mismo, ingresamos a la Vereda el Kilómetro y luego de remontar un barranco que nos cerraba el camino y la vista, desde una curva divisamos el corregimiento de Aragón, con sus casitas blancas y pequeñas amontonadas a lo lejos, como rodeando su gran templo, con su torre fálica empinada al cielo, la cual al recibir los rayos de ese sol declinante, se veía como un gigante dorado, puesto por caprichos del hombre, en medio del paisaje.

Pronto estábamos cruzando un puentecillo de material, que cruza el Río Aragón, cuyas aguas bajan algo crecidas y más o menos turbias, mientras En su rivera, un pescador, lanzaba su cordel y su anzuelo, buscando la arisca trucha que se pegara.

Así, a paso franco y templado, ingresamos a Aragón, remanso de pequeñez y paz, que celebra “las fiestas del Río Aragón”, donde exuberante serpentea el paisaje, orgulloso y ufano, así desconozca que allá en España hay otro río y otra comarca que también se llaman Aragón, por donde cruzó Don Fernando de Aragón, galopó el Cid Campeador y dieron la batalla Don Quijote y Sancho, pero no conocieron los abuelos y los arrieros antioqueños, quienes a lomo de mula y sudor enjalmado, llevaron sobre las cuatro patas de esos nobles brutos, el progreso de la patria.

Eran las 12:15 pm. En nuestros relojes, cuando ingresamos al pequeño parque de Aragón, cuya iglesia majestosa, mostraba en el reloj de su torre y como generalmente sucede, las 5:10, ignoramos si de la mañana o de la tarde. Presurosos nos dirigimos hacia el templo, mientras Zuluaga disparaba su cámara y allí en el interior de la iglesia, la cual hay que decirlo es muy hermosa y que lleva el nombre de Nuestra Señora del Carmen y tiene como patrono a San isidro Labrador, “el que quita el agua y pone sol” y a quien le harán su altar el próximo primero de julio, hicimos nuestra oración de gracias al Señor.

Luego de levantar el inventario del pueblo por el ojo de la chapa de la misma iglesia, salimos al parquecillo, donde bajo la sombra de una carpa, refrescamos nuestras gargantas con Cerveza, Mr.Tea y Tutti Fruti, existiendo un premio especial a quien adivine, como distribuimos estas bebidas, entre los caminantes.

Se tomaron fotos, comentamos sobre lo pequeño y tranquilo del lugar, para luego izar cayados, levantar morrales y enfilar tenis rumbo nuevamente a la Vereda el Chaquiro, deshaciendo nuestros anteriores doce kilómetros de caminada inicial, experimentando plano donde hay plano, bajada donde antes hubo subida y subida donde antes fue bajada, es decir todo lo mismo, exceptuando el cielo, más oscuro, el sol ya bajo y el paisaje con un verde más opaco. El río ya no era el mismo río y el pescador si era el mismo, pero con la esperanza perdida, ya que no había logrado sacar nada. El camino tampoco era el mismo, siendo el mismo que nos trajo y así en ese caminar apurado y feliz que siempre manejamos, sólo un detalle nos llamó la atención, ya que antes no lo habíamos visto.

Si mal no estamos, allá en la Vereda el Tres. A un lado del camino, una escuela con el nombre de Miguel Ángel Builes, el famoso obispo, quien tanto hizo por toda esta región y quien sin lugar a dudas, con controversia o sin ella, intervino bastante en la política, en la educación religiosa y cultural de Antioquia y sus obras y ejecutorias traspasaron otras fronteras e inclusive hay quienes se han organizado en un gran movimiento para buscar su canonización. Para mayores informes puede llamar al teléfono: 2541290 preferiblemente en la noche.

Desandado el camino, es decir, retrocedidos los doce kilómetros para ajustar veinticuatro recorridos, llegamos nuevamente al Restaurante El Chaquiro, donde ingresamos con un hambre mediano, ya que había sido disimulado en el camino con manzanas, mandarinas y refrescos; y allí nuevamente nos recibe Natalia, con el corazón en la mano y sus ojos negros sobre el Lobato, quien luego de ofrecernos la carta, sólo atinamos a pedir una sopa de legumbres, para nuestro galán, una de mondongo para el Zuluaga y un consomé con menudencias para Juanfer, todo cuñado con tres tremendas tazas de claro de mazamorra, como para chuparse los dedos y refrescar nuestros radiadores.

En una hora cualquiera, tomamos una buseta cualquiera, que nos llevó hasta la bonita y moderna Terminal de Transportes de Santa Rosa de Osos (La Ciudad Eterna), donde nuevamente tomamos otra buseta de una flota cualquiera, la cual rauda y en menos de lo que tarda un merendero en terciarse el tiple, nos dejó a una hora cualquiera en la estación Niquía del Metro de Medellín, donde abordamos éste para dirigirnos a nuestros hogares, haciendo comentarios sobre esta hermosa caminata, la número 121 en nuestro historial y en la cual como cosa rara y coincidente, tuvo como protagonista el color verde en todos sus matices. Al llegar a la estación Universidad, pudimos observar que el cielo de Medellín tenía un color verdoso y a lo lejos en mitad del firmamento, una estrella verde brillaba, así como la que un día brilló en Belén, para anunciar el gran nacimiento que partiría la historia de la humanidad en dos.

Raro,… raro….., muy raro,…. esa estrella verde bajaba a toda velocidad y se instalaba quieta, estática y fulgurante sobre el estadio Atanasio Girardot, pero sólo al otro día, domingo día del padre, comprendimos el mensaje: Una novena estrella se ceñía sobre las cimas verdes de las montañas de Antioquia.

Juan Fernando Echeverri Calle (Juanfer)

11 comentarios:

Jorge Iván dijo...

Felicitaciones Juanfer por esa crónica tan titina y llena de ese costumbrismo tuyo, tan natural como el musgo de la foto. Los caminantes seguiremos siendo unos privilegiados de Dios y unos enamorados de su obra.

Anónimo dijo...

VIVIANA O BIBIANA, POCO IMPORTA, PERO PERSONALMENTE ME SUENA MEJOR VIVIANA (DE VIDA).EN LA CRONICA DONDE DICE LA LONTANA, LEASE CORRECTAMENTE LA MOJANA. DONDE SE DESCRIBE EL MUÑECO COMO AÑO NUEVO, LEASE CORRECTAMENTE AÑO VIEJO.
¿OISTE LOBATON????

JUANFER

Anónimo dijo...

Estuve leyendo con atención los mensajes y veo que hay un señor, que no se idemntifica, que solicita a las caminantes irse hasta la Patagonia y quedarse por allá. ¿quién será ese fulano de tan mala leche y de tan pésimo gusto? Que los hay los hay,....pero no hay que creer en ellos. ¡habrase visto primita Sarita!
JERONIMO

Anónimo dijo...

por unanimidad y dedocracia de nuesros cayados, hemos ratificado a Don mister Paisa, como repesentante legal y Cónsul Universal de los T.T. y a Doña Viena Ruiz, como nuestra embajadora ante la naturaleza y el medio ambiente.
Comuníquese y cúmplase:
LOS CAMINANTES TODO TERRENO

Anónimo dijo...

Esos pastizales que producen lechita cremosa para que Jenaro el de Colanta se la lleve para Venezuela, estaban antes cubiertos de unos robledales hermosos (Quercus humboldti) que producían una madera inigualable. Pero los campesinos estaban llevados, pues para lo único que lo utilizaban era para leña.
Ahora al menos hay turistas como ustedes, gastadores y ecológicos.

Anónimo dijo...

Los todo terreno incluímos en nusro grupo a Doña Gloria Gutierrez G.amija del Lobato y "prima " del suscrito. Ya hizo su primera caminada con nosotros, pero más que una gran mujerm nos resultó un tractor con figura de Reina, quien nos dió sopa y seco en todos los terrenos. Y después dicen que es la mujer el sexo débil. No creo. JUANFER

Anónimo dijo...

Donde hay un camino es porque antes hubo caminantes. Donde hay caminantes hay comunidades y donde hay comunidades debe haber progreso. por eso, el progreso pisa donde antes pisaron los caminantes.
Jesús Alonso Bolívar

elTrujamán dijo...

Hola señores Todo Terreno,

Leo con alegría sus relatos camineros y me entusiasmaría participar en un grupo así. Estoy actualmente en Barcelona, España, y por ahí contacté un grupo de caminantes catalanes a ver si me les puedo unir los domingos, pero he estado bastante ocupado en mis estudios. Estoy acostumbrado a caminar hasta 4 horas, más en zona urbana. Recién llegado a Barcelona a finales del año pasado, caminé la ciudad muchas horas y así lo disfruto más que en carro. Igual hacía rutinariamente en mi Medellín. Estoy expectante por conocer las nuevas obras que se han realizado en mi ciudad, esperemos se siembren más árboles y no solo cemento.

Me encantaría en septiembre que iré a Medellín, acompañaarlos en alguna salida, no sé si será posible.

Un abrazo,

Pedro Patiño

Unknown dijo...

y ya lo veeeeee y ya lo veeeeeeeee somos campeones otra vez!!!

Anónimo dijo...

Verde que te quiero Verde!Bueno mi
San Juanfer, que bonita cronica,
aqui a los que hay que canonizar es a vos y a San Lobato, que muchachos tan alentadoos pa recorrer caminos, claro sin dejar a tras a Zuluaguita, aunque eso esta como dificil pa San Lobato con eso de que su "cayado" no se le queda quieto, yo no se pero estoy que le armo un chisme en la casa.
Jeronimo y Sarita yo les ayudo a agarrar ese mala leche y lo mandamos pa los mismisimos infernos!

Conejita.

Juan Carlos González Arango dijo...

Buen día a todos, sé que ya mi comentario llega muy tarde, pero no sobra preguntar si al llegar a la vereda La Ruiz, tomaron mas fotos de las que se han publicado en este maravilloso blog, yo estoy buscando la casa de los abuelos de mi abuela, que hasta 1954 fueron los dueños de la hacienda que le dio el nombre a la Vereda, alguien me había dicho que la casona aún estaba en pie y tal vez alguno de ustedes hayan tomado fotos de ella, esto para mostrársela a mi única tía abuela y ver si la reconoce. Agradezco sus comentarios, mi email es haspareparts@gmail.com y mi nombre es Juan Carlos.