Caminata Girardota - Alto de la Virgen (Guarne)

Fecha: Sábado 5 de julio de 2008

Asistentes: Luis Fernando Zuluaga Zuluaga, Juan Fernando Echeverri Calle, Carlos Olaya Betancur, José María Ruiz Palacio y Jorge Iván Londoño Maya

Nombre: Devoción pasada por agua

Una llovizna pertinaz sobre todo el valle de Aburrá ahogó el amanecer del sábado 5 de Julio de 2008. Al decir de un amigo mío, ”El día se dañó para tomar fotos, pero se compuso para tomar aguardiente”

La hora de encuentro, a petición de Olaya, se pospuso de las 7 a.m. para las 7.05 a.m. y aun así, el único que estaba en la estación Niquía del Metro a la hora acordada era Zuluaga que deshojaba las margaritas de “El Colombiano” mientras la lluvia seguía remojando el ambiente. Después de mí llegaron en el siguiente tren los otros tres caminantes y fuimos a buscar transporte para el municipio de Girardota. No sabemos con qué argucias el Lobato convenció al taxista, o si fue al contrario; lo que si fue obvio es que nos “acomodamos” los cinco en el susodicho taxi. Afortunadamente era de los carritos viejos y finitos, porque 5 caminantes X 80 Kilitos + otros 80 del taxista = casi media tonelada de sujetos en medio de un aguacero rumbo a los terruños del Señor Caído eran como para un viaje de volqueta o mínimo una jaulita de esas que llaman 3 y medio. Como paliando su preocupación por la remotísima posibilidad de encontrarnos un policía de tránsito en el camino, el conductor nos contó la obra y milagros de sus 46 años de vida, 30 de los cuales lleva en Girardota. Como buenos investigadores de heráldica y árboles genealógicos, el Lobato y Juanfer preguntaron por familias de Yarumal de donde era nativo el taxista y de Girardota, en donde residía. El señor resultó hasta de la familia de monseñor Builes y del señor caído.

Ya en el reformado parque de Girardota, el Lobato nos hace llegar hasta un costado del santuario y al descender del vehículo, me di cuenta que mi zapato izquierdo estaba roto, pero nada que hacer; a caminar se dijo. Buscamos calle abajo, volviendo sobre nuestros pasos un lugar para tomar algo de desayuno y nos metimos a una cafetería que nos tentaba con la promesa de café y pandequeso calientitos, por la fritanga que había en la puerta con palitos de queso, empanadas y otros. Cual calienticos los pandequesos; no tenían en qué calentarlos y tocó conformarnos. Mala y displicente atención: De eso si había y calientica por la mirada desafiante de las tres dependientes y el fulano cabecipelao que hacía las veces de administrador.

Maltratados y descontentos salimos refunfuñando calle arriba y pasamos justo a las 8.00 a.m. junto a una puerta que tenía en su nomenclatura la placa 8-00 junto a la nueva biblioteca en construcción del municipio y al colegio Manuel José Sierra. Llegamos a los límites urbanos junto a un monumento a la Virgen y por una pendiente más o menos inclinada cogimos rumbo al alto de la Virgen en Guarne. Agua y neblina; cielo encapotado, paisajes adivinados y contados por los otros caminantes eran la perspectiva al frente. Una zona rural con buenas vías de comunicación, a la vera muchas viviendas de diferentes tipos y estilos; pocas gentes en el camino, pero muy amables y saludadoras a pesar del clima.

Se acabó la dicha dice Lobato y señala hacia la izquierda de la vía un camino veredal, remanente de los antiguos caminos riales, que más que un camino parecía un tobogán de lodo rojizo y pantanoso como pudimos constatar tan pronto lo empezamos a subir. Al parecer los Todo Terreno han desarrollado cascos de cabra montesa, porque ninguno se resbaló siquiera en este tramo del camino y lo único que sacamos fue pantano en los zapatos y la ropa por el roce y salpique pantanoso.

Salimos del pantanero a un enrielado y aun en medio de la lluvia durante un buen rato seguimos falda arriba hasta una casa en la que tenían amarrado un animalito que parecía un perro, tenía cara y orejas de perro y cola de perro; tan flaco, que parecía vestido con una camiseta de rayas y ladraba como perro famélico a punto de fallecer de hambre, tan flaco y débil, que ladraba apoyado contra el poste al que estaba atado. El buenazo del Juanfer se consoló y nos engrupió diciendo que dicho engendro era un perro y estaba tan flaquito por lo viejito y lo que comía no le alimentaba…

Un poco más arriba nos encontramos una casa de bareque que por el invierno tuvieron que forrarla con plásticos y en cuyo techo resaltaba orgullosa una antena de T.V. de esas que llamaban espina de pescado y que por estos tiempos ya es una reliquia. Ahí se terminó el enrielado y empezó un camino empedrado como ruta de indios y a lo mejor y nada difícil, es un vestigio de aquellos.

Grandes lajas de piedras resbalosas como jabón al fin pusieron en cuatro a Juanfer , que ágil como gato montés salvó su honor y sus ropas empapadas no sufrieron con el pantano del camino. Empezamos a encontrar en la ruta a personas que venían de arriba del santuario, y ahí caímos en cuenta que el 5 de Julio era el primer sábado de mes, por lo tanto día de peregrinación al santuario de la virgen María Purificadora, arriba en Guarne, lugar de nuestro destino.

A veces en los habituales miradores del camino nos asomábamos y un manto espeso de nubes cubría el valle, otras veces por entre la cortina de niebla alcanzábamos a ver algo y los conocedores decían qué era. Arriba y abajo nubes y más nubes y la incesante llovizna nos acompaño gran parte del ascenso. Nunca durante la subida pudimos ver el valle despejado totalmente. En un tramo del camino estuvimos sobre el filo de la montaña por entre matorrales, con las laderas a lado y lado, pero el rastrojo y la nubosidad era poco lo que dejaban ver.

Llegamos por fin a la cima y al lado izquierdo encontramos la desviación de la que habló Lobato al principio, por la que podríamos llegar al santuario del alto de la virgen sin pasar por la capilla. Decidimos que lo mejor era seguir la ruta principal a la derecha y pronto llegamos a un lugar conocido como “La Balastrera” por los lugareños y que era una cantera de material triturado para construcción y afirmado.

Había amainado un poco la lluvia. Rápido y por un camino bordeado de eucaliptos llegamos a la capilla y lugar de llegada de peregrinos del primer sábado de cada mes; sitio que se ha convertido en una plaza mercado con capilla dotada de unos parlantes ruidosos, por la cantidad de puestos y ventorrillos de mercancías de toda índole además de la gangosa perorata ininteligible que sale de los parlantes y en sitio de rumba y gastronómico para turistas religiosos y los no tanto dada la oferta abundante de sitios acondicionados de los que salían junto con parroquianos satisfechos, diferentes aromas, mientras otros pugnaban por entrar. Saludamos a doña cervecita y Lobato se levantó una picada de chorizo y arepa de mote de la que no quedó ni el pega´o, al tiempo que le dábamos el nihil obstat y el imprimatur potest a las hermosas meseras del sitio.

Buses con peregrinos inundaban el lugar y el gentío como río humano buscaba ansioso el camino hacia el santuario de la virgen sanadora, arriba en la montaña. A lado y lado del camino, una callejuela que unas veces era cascajo, otras pantano, otras cascajo y pantano, más adelante tierra resbalosa hasta llegar a unos tanques de cemento por los que mana una fuente que dicen sanadora. El barrizal en y a los lados de los tanques hace suponer que es verdad de que la fe mueve montañas. Toda esa tierra desleída de la montaña, con un buen aguacero marchará falda abajo y así la montaña será movida.

Una ruta de viacrucis va dejando en el camino pantanoso marcada con cruces de cemento cada estación, en la que los devotos peregrinos rezan lo pertinente para luego seguir a la próxima hasta llegar a la capillita en la que tiene entre dos cercos de rejas y en un nicho, una imagen de de unos 70cms., advocación de María, madre de Jesucristo que yo no conocía. Lo anecdótico de nuestra subida al santuario era que como yo no había estado en el lugar, el Lobato nos dijo que subiéramos. Partimos tras él y nunca lo pudimos alcanzar. Cuando llegamos ya con cara de beato a punto de aureola, nos recibió con una sonrisa de oreja a oreja.

parejas con sus bebés en brazos, niños, viejos, adultos, pGentes de todas las clases, lisiados, enfermos, jóvenes erros y hasta una monjita muy anciana a la que en algún paso difícil ayudamos, suben en procesión por el resbaloso camino escoltados por nubes de mendigos y vendedores de jugos, camándulas recordatorios, ungüentos contra todos los dolores, blanquia´o, gelatina de pata, arepa de chócolo con o sin quesito, bombones arrancamuelas, mango molido, miel de abeja, jalea real y otros asuntos inimaginables.

Cuando iniciamos el descenso, pensamos que el Lobato picaría en punta, pero no, ya no estaba imbuido de ese deseo de llegar primero; ya había cumplido su cometido con el santuario y el descenso era otra vaina más mundana y para lo cual necesitaría de su fiel escudero Juanfer o el recién afeitado Zuluaga, que le sirvieran de lazarillos y lo acompañaran en el difícil trance de bajar por ese tobogán de pantano. Ya no había prisa.

Ya de nuevo en el maremágnum del lugar de llegada, buscamos el camino a la casa de la hermana del Lobato, en donde almorzaríamos gracias a una deferencia muy especial de ella y su esposo, para luego regresar a Medellín. Con indicaciones de los lugareños y algunas señas dadas por Mario, cuñado de Lobato y luego de otra abundante ración de pantano, por fin llegamos a un lugar conocido, pero que nos dejaba bien alejados aun del almuerzo prometido y recordado por Lobato todo el camino, con llamadas a su hermana para confirmar el menú, pero ella le decía que era una sorpresa.

Ya jugadas las cartas y a pesar de la extraviada, emprendimos otro ascenso hacia el condominio campestre de las afueras de Guarne en que reside la hermana de Lobato y luego de incesantes curvas y recovecos, por fin llegamos. La belleza y amabilidad del lugar y sus habitantes, don Mario y su esposa Sonia son difíciles de describir, pero las imágenes son elocuentes; un jardín colgante florecido de varias especies y en el que se nota la mano amorosa de la experta jardinera que es Sonia la hermana de Lobato adorna el corredor y un camino empedrado con una fuente central y bordeado de una jardinera que resalta en morado y rosado a lado y lado. Junto a la casa del mayordomo está la huerta sembrada de granadillas y curubas, además de otras especies de frutales y hortalizas; el prado bien cuidado rodea la casa principal y una cabaña en madera hace soñar con la verdadera paz de la que se puede disfrutar en el campo.

la estrella de la familia es un raro cruce entre Sharpey, Pastor Alemán y cristiano a la que llaman estrella precisamente, que un poco tímida al principio, por fin nos aceptó y compartió con nosotros caricias y lametazos.


La razón esencial del largo, mojado y pantanoso recorrido era el almuerzo ahí en ese bello lugar y como deferencia de los familiares del Lobato y valió la pena; un fiambre envuelto en hojas como los que solíamos llevar a nuestros paseos del colegio, con arroz, carne molida, huevo duro, tajada de maduro, chorizo y chicharrón; todo cuñado con aguacate, arepa y una bebida limonada de la que no recuerdo el nombre, completaron el asunto al que rápidamente se le vencieron los términos de manera tajante y definitiva. De ahí, quedaban dos caminos; un tinto con cháchara incluida o un tinto cuñado con siesta.

Olaya prefirió lo segundo y como chino chiquito después de la ración de teta, quedó profundo en poltrona al aire libre. Los otros optamos por la primera opción y luego hicimos un pequeño recorrido por el lugar acompañados de la “estrella” de la casa.


Eran más de la 4 p.m. y Medellín estaba muy lejos por lo que decidimos emprender camino, no sin antes devorar gran cantidad de granadillas cultivadas en la finca y que Mario amablemente se ofreciera a llevarnos hasta la autopista en donde tomaríamos transporte para Medellín.


Puestos en gastos abordamos la camioneta y mientras un ñato se persigna estábamos en la carretera esperando un bus que inmediatamente apareció y en el que llegamos pronto a la estación Universidad del Metro a pesar del taco generado por el general invierno en la autopista norte junto a la antigua feria de ganados, con un desbarajuste de la calzada por aguas filtradas bajo ésta. Ya en el Metro cada quién tomó su ruta y así terminó este sábado pasado por agua, pantano y zapato roto.

José María.

10 comentarios:

Herodes Nepote dijo...

Jóvenes:
Les digo así porque hay que serlo para semejante proeza.
Pero claro, con lo que les esperaba, ustedes son capaces de salir por la mañana, subir al Everest y regresar por la tardecita; ¿el fiambre? se le corren a uno las lágrimas de pensar que alguien, que no uno, pueda estar tan cerca de una cosa de esas y no morir en el intento.
Lo que le dije al Lobatón por otro medio: entre todos los visitantes al sitio, pídanle a la Señora Pasteurizadora o Purificadora, que les haga el milagrito de arreglar un poco la vía o va a perder clientes para los chorizos, que hasta aquí olieron a dicha.

Elba Cecilia dijo...

Josema,
Buen poeta y buen cronista, pero tan acstumbrado al primer género que me pareció amarrado en letras para narrar toda la aventura con pelos y señales. La disfruté mucho, pero quedé con ganas de más...

José M. dijo...

ElbaC; en las ganas de más queda resumida la esencia de lo bueno. Siempre parece poco...
En cuanto a lo del primer género o narración en primera persona que creo interpretar es lo que dices; hasta razón tienes y buscaré la forma de corregirlo.
Gracias por los elogios.

Anónimo dijo...

CTT,le dán uds manibela y de la buena a esas ansias por recorrer las veredas de nuestro terruño sin importar las adversidades del tiempo y me sorprendió lo del "fiambre"creía que ésto había desaparecido.
RUMU

Anónimo dijo...

Como el que último abre, lee mejor; pude saborear esa muy bien jalada crónica del poeta JoseMa, en su estílo y formón, que le hace sentir a uno hasta el incómodo frío del agua metida en su zapato.
Definitivamente ésto de ser dromómano sin cuartel y sin medir el tiempo y la scircunstanc ias, vale la pena, especialmente cuando nos acompaña la camaradería, la joda, la bacanería o vacanería y todo el amor que podemos sentir por la naturaleza.
INVITAMOS A LOS LECTORES PARA QUE EL 25 DE JULIO SE HAGAN PRESENTES EN LA CASA DE LA CULTURA DE CALDAS, HORA 6:30 PM. DONDE NUESTRO CAMINANTE EN CIERNES Y POETA DE TURNO,PRESENTARA SU OBRA.
JUANFER

Elba Cecilia dijo...

Qué es dromómamo? Y perdón por la ignorancia.

Anónimo dijo...

De a uno por favor, no se maten por dejarnos sus mensajitos, que a todos los vamos a atender.
¡Noooo!! espren la crónica del lobato, sobre la hermosa caminata de ayer 12 de Julio, pués del mes, no del tendero de la esquina. Hicimos Sabaneta, la Romera, Calda so "cielo roto! que llaman, donde nos mamamos tremendo aguacero, pero que hermosura de paisajes. Este país es hermoso; simplemente que no lo conocemos por tirarle primero a la extranja. Les cuento que mis pantaneros me quedaron molidos y mis coyunturas empantanadas, pero que belleza carajo, todo lo que me quedó en mitad del alma.
JUANFER

Anónimo dijo...

Elbacé,no es dromómamo,como lo escribiste,es dromómano e incontré en google que esto significa:persona incapaz de estarse quieta.-caminar de un sitio para otro.-no pemanecer mucho tiempo en un lugar.-caminar dia y noche.Y en"resúmen de un encuentro" ponen como ejemplo a Jesucristo.Ya sabemos porqué.
Qué pasó con tu artículo de hoy domingo.
RUMU

Anónimo dijo...

Elbacé y lectores,el primer derecho que tenemos los humanos es equivocarnos,en el anterior comentario cometí un error no es "e incontré"debe leerse y encontré.Perdón por ésto y por las próximas.
RUMU

Anónimo dijo...

Miren pues ustede, ese 5 de julio yo de cumple y ustedes de caminata, claro que como el dia fue lluviosito, se les dañaria pa tomar fotos, pero eso si el aguardientico nos lo tomamos nosotros en la reunioncita en casa de mi sobrina, alli donde me tomaron la fotico aquella en pose de maja, se acuerdan.
Miren yo no se que van a hacer, pero ya me deben varios bluyincitos, pues con tanta empantanada ya me tienen quebrado el bolsillo. Aquel santuario a la Virgen Purificadora claro famisisimo, hace unos años, pero años, estuve por alli cerca temperando en una finquita, y la romeria de la gente era tremenda,
Definitivamente ustedes recorren mas camino que todas las flotas de las terminales de Medellin, que muchachones pa alentados, Josema
ahi le vas cogiendo el gustico a escribir cronicas sobre caminos,
de todos nuestros paisajes se hace poesia en el alma al mirarlos.

Conejita
N.j.