CAMINATA AL PARQUE ECOLÓGICO EL SALADO (ENVIGADO)

Luego de una “para”, plenamente justificada por asunto de fuerza mayor, los Caminantes Todo Terreno, tomando un nuevo aire, pero con los mismos cayados y los mismos tenis, llamamos a lista fin hacer una salida corta de precalentamiento para medir fuerzas y en especial el estado de mi pierna lesionada en la última caminata.

Al llamado de lista respondimos Luis Fernando Zuluaga Zuluaga y el suscrito o “sustecliante” que llamo, quienes medio madrugados y utilizando nuestro querido y amado Metro, nos desplazamos hasta la Estación de Envigado, ya que la idea era volver a la tristemente célebre cárcel de la catedral, o lo que queda de ella; esa que fue construida a todo timbal y buen gusto…como por todos es conocido, pero mejor pasar página.

Pero que va, una cosa piensa el caminante y otra el cayado que lo está llevando. Cuado subíamos por el parque de Envigado, otrora la “Mónaco Colombiana” gracias a los impulsos principescos de un Alcalde de grata o ingrata recordación y quien dejó a este importante municipio sin metro, dice Zuluaga: “Sabe qué hermanolo, vamos mejor para el Parque Ecológico El Salado, y más bien, bregamos sacar el tiempo para ir allá al Santuario aquel que se hizo, donde antes se levantó el imperó del diablo…pero primero desayunemos en aquella cafetería.


Y así fue. Cambiamos de ruta y nos clavamos un sencillo pero suficiente desayuno para arrancar rumbo a El Salado, bordeando La Ayurá, esa mítica quebrada que sacó a flote don Fernando González Restrepo “El Loco de Otraparte” y a la cual se debió lo prolíficas y fértiles de las mujeres de Envigado, en esos tiempos que los seminaristas se bañaban en su cabecera.

Ha crecido bastante Envigado. Organizado, limpio, bien arborizado y su Ayurá bien conservada, y sobre ella se adelantan unos trabajos de contención, fin evitar que la banca se derrumbe en amplios tramos, como se ha venido derrumbando bajo la carretera vieja, gracias al invierno y la inmisericorde tala de árboles.

En Envigado la construcción es una locura, por eso mi compañero: Luis Fernando Zuluaga Z. Gerente de Rodiequipos Limitada, armado de cámara sacaba sus fotos con la izquierda, mientras que con la derecha entregaba en las construcciones su tarjeta personal ofreciendo sus productos…y cuando podía respondía su “celubobo”, o celular que llaman, para atender pedidos, reclamos y consultas de sus clientes.

No podemos seguir la caminata, sin dejar constancia de que gracias a la proliferación de construcciones, en la misma forma proliferan las vallas, las cuales por su ubicación desmedida y su cantidad, lo cual contamina el ambiente visual, deben ser ilegales. Ahí le queda la quejita a las autoridades. ¿Cuáles home Juanfer? ¿Sí o qué don Michel Taverniers?


Con el ritmo de la Ayurá, el sombrío de los árboles, la interrupción por los materiales de construcción en algunas vías y hasta la congestión del tránsito (casi me eleva una muchacha con su moto), fuimos dejando la parte urbana, para ingresar a la semi rural, donde la quebrada se amplía, deja ver sus chorros y bañaderos y la erosión hace de la suyas en los barrancos.


De pronto, como otro decreto de impuestos de nuestro Presidente y su optimista Ministro de Hacienda, una valla nos saca de nuestro letargo: “Bienvenidos al parque Ecológico El Salado”.- Hombre no friegue, esto si es muy cerquitica…y pinta bonito. Mira Zuluaguita esa escultura humana, es perfecta…Cual hombre Juanfer, es una escultura de verdad y se llama “El Sembrado”…dejate le tomo el pelo a esas personas que están ahí: Buenos días Señores, ¿Por dónde se le echa la moneda a la escultura para que baile? A lo que me contesta un viejito saliéndome adelante. “Muy simple, ábrale las piernitas y ahí tiene una ranurita el sembrador…

¡Ahhh! no señor, es que yo le estoy preguntando por el sembrador y no por la sembradora y seguimos nuestros pasos con la risa en coro y con la Ayurá a nuestra mano derecha, con sus rugientes y espumosas aguas, las parejas amorosas en sus riveras y nuestras sombras alargadas sobre el pavimento y allá arriba la montaña brumosa, el sol que empezaba su candeleo y la muy bonita entrada al parque ecológico El Salado, que se inclinaba ante nuestros pies.


Inmediatamente nos llamo la atención una colina mediana que se eleva dentro del parque y que tiene las muestras de la erosión y la mortandad de un bosque, ya que casi toda su superficie se encontraba cubierta de ramas, troncos y aserrín, producto de esa tala de pinos que se hace sin consideración. Ante esta situación, fastidiosa para la vista y atormentadora para el espíritu, nos dirigimos al puesto de información del parque: Muy buenos días Señorita. Cuéntenos una cosita. ¿Es verdad que el parque es ecológico? Eavemaría mis dones, pues claro esa es su finalidad. ¿Sí? Pues ese cuadro que presenta aquella colina dice lo contrario, es como si cortaran un pino por minuto.

Dejen señores yo les explico; lo que pasa es que como los pinos no tienen casi raíz, son muy pesados y están sembrados sobre la pendiente, se caen en el invierno y arrancan la tierra, entonces los estamos cortando para sembrar especies nativas y bla bla bla bla bla.…Mejor que nos cuente una de vaqueros. hombre Zuluaga, con seguridad están asesorados por nuestro amigo el ingeniero forestal “aquel” y creo que lo más conveniente es que sigamos, que me están pisando el acelerador.-

Efectivamente seguimos nuestra marcha, en medio de comentarios, pinares, barrancos que mostraban sus “enaguas” coloradas ya rodadas hasta los zapatos de la carretera, construcciones (inclusive una especie de castillo) y la satisfacción de ir pasando la prueba, ya que mi pierna respondía. Ahora sí para el Santuario ¡A caminarrrr…!

Pero me sacó de mi empuje el Zuluaga con su querida y amigable cantaleta…No hombre Juanfer, es mejor que cuides esa pierna, no sea que te repita el problema y nos quedemos sin caminante, vos no te cuidas, no haces nada por vos, no te tomas las drogas…Ve, vamos a una farmacia para que compremos y me recitó el vademécum en menos de dos minutos.

Reconocidos y felices con la belleza del paisaje, continuamos nuestra marcha, la cual se frustro, cuando fuimos informados que arriba había un derrumbe de grandes proporciones y que para seguir hacia el Santuario (antes, la cárcel aquella de 5 estrellas hoy borrada), “había que subir una loma impresionante, dar un rodeo y luego seguir por pura trocha…”, nos informó una pareja de jubilados según parecía y que venían de arriba.

Listo, no hay problema, estamos es caminando sigamos para abajo y sigamos tirando chancla…Deshechos nuestros pasos parcialmente, ingresamos a un negocio ahí en la vera del camino para echarle alguna cosita fresca al chasis y seguir adelante, guiados siempre por la Ayurá.

Aprovechamos para patearnos las obras que se levantan cerca de la quebrada y admirar en un almacén de mascotas, una especie de conejos hermosa, negritos pintados con manchitas blancas al estilo de los dálmatas, pero al contrario y unas orejitas más cortas de lo normal.


¿Conejos dijiste? e inmediatamente suena el “celubobo”. Era Gloria Muñoz (La Coneja), a quien prefiero decirle Goya y que no falta en cada caminata con su saludo, además de viajar con nosotros metida entre nuestros morrales. Hay amistades y admiradoras fieles y ella.

A un paso sostenido, seguimos borrando las pisadas de la subida y ya en el casco urbano de Envigado, ahí en una cuadra tradicional donde abundan los negocios, escogimos La Casa de los Martínez, para almorzar. Efectivamente, dos almuerzos caseros y al gusto, apenitas como para lo que somos: reyes de los caminos y del disfrute , pero no detallo las viandas consumidas, ya que me están doliendo los dedos.

Nuevamente a bordo de nuestro Metro, los amigos y caminantes nos dirigimos a nuestras residencias, comprometidos que para el próximo sábado y con el superior permiso, nuestros cayados estarían hendiendo los caminos en “La Cuna de la Raza”.-

Juan Fernando Echeverri Calle

junio 11 de 2011

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Que maravillosa sorpresa, habemus cronica de mis caminantes y al mejor estilo de nuestro Juanfer. Escrita con el puero sentimiento que le dicta el amor por todo lo nuestro, y en especial por esa devocion que tiene por el cuidado y respeto a la naturaleza.
Envigado esta quedando como el Poblado, puritito cemento. En verdad que da pena y el crecimiento de una ciudad termine por sacrificar la belleza de la naturaleza.

Gracias, Juanfer y Zuluaguita por este hermoso recorrido que nos regalan acompanado de lindas fotografias y letras sentidas.

Lanuditos.

Conejita TT.

Anónimo dijo...

Definitivamente Gloria Muñoz "La Conejita", no sale de nuetros morrales, de nuestro blog y de nuestros corazones. Con amistades así, que hermoso es el mundo. Mil gracia sGoya por tu fidelidad generosa.
Juanfer

Anónimo dijo...

Juanfer,a uds,todo se les permite porque siempre llegan con excelentes notas,así vale la pena esperas.
RUMU

Jorge Iván dijo...

Que pena que en Envigado no se preocupen por su parque ecológico (?) Por aca en El Retiro hay otro tocayo (Parque Ecológico El Salado) que hace parte del embalse de La Fe y es toda una belleza. Queda en lista para futuras patoniadas.

Anónimo dijo...

Don Jorge Iván, uno es EL SALADO y otra cosa es LOS SALADOS.
Corrector 2000

Alejandra Rios dijo...

Buenos días, trabajo en un programa de televisión de salud y quisiera hacerles una entrevista para realizar una nota con el grupo de caminantes, podríamos establecer un contacto para organizar la grabación? me podrías regalar un número de celular para comunicarme, muchas gracias y feliz día.